Economía|12 de abril de 2021

Los préstamos más elegidos por los argentinos

El saldo total de préstamos en pesos al sector privado alcanza un nivel de $ 2.936.023 millones representando un aumento del 46,5% anual. Sin embargo, la línea de préstamos comerciales disminuyó este mes un 4,6% arrojando una disminución de 0,3% en el primer trimestre del año, mostrando cautela entre los empresarios y emprendedores a la hora de decidir nuevos endeudamientos bancarios.

Por redacción

 

El saldo total de préstamos en pesos al sector privado alcanza un nivel de $2.936.023 millones, representando una suba en los últimos 365 días de $931.988 millones, equivalente a un aumento del 46,5% anual, valores que se encuentran apenas por encima de la inflación del período si analizamos valores puntuales. Durante el último mes, el crecimiento ha sido de $46.581 millones, lo que representa un 1,6%, acelerándose respecto al mes previo y por debajo de la inflación esperada para el mes. En el primer trimestre del año los préstamos totales al sector privado crecieron 4,6%. 

 

First Capital Group analizó individualmente las principales líneas de préstamos y sus diferentes comportamientos.

 

La línea de préstamos personales creció un 4,0% mensual, encadenando su décima suba consecutiva. El saldo subió a $487.319 millones para el total acumulado, presentando un crecimiento interanual en términos nominales del 19,4%, contra los $408.105 millones al cierre del mismo mes del año anterior. En los primeros tres meses del año, está línea registró un alza de 9,6%. “Continúan creciendo las colocaciones del mes con relación al mes anterior, y a su vez marcando un nuevo valor récord en términos absolutos de colocaciones mensuales, lo que lleva a pensar que este segmento de financiamiento alcance nuevamente el monto de la línea de tarjetas de crédito tal como era a mediados del 2019, hoy alcanza a poco más que la mitad. El inicio del ciclo escolar y el fin de las vacaciones siempre generan necesidades financieras adicionales que se manifiestan con el auge de las colocaciones”, explicó Guillermo Barbero, socio de First Capital Group.

 

La operatoria a través de tarjetas de crédito registra un saldo de $ 964.585 millones, lo cual significa un aumento de 5,9% respecto al cierre del mes pasado, unos $ 53.525 millones por encima de febrero. El crecimiento interanual llegó al 60,7%, muy por encima de la inflación del período. En el trimestre la suba fue de 5,4%. “Luego de un respiro de dos meses, el dinero plástico recupera su dinamismo seguramente por los mismos motivos que mencionamos en la línea de préstamos personales además de algunas promociones del programa “Ahora 12” con diferimiento del primer vencimiento”, aseguro Barbero.

 

En cuanto a las líneas de créditos hipotecarios, incluidos los ajustables por inflación/UVA, durante marzo crecieron 2,9% con respecto al stock de $221.034 millones del mes anterior, acumulando un saldo total al cierre de $227.529 millones y una suba interanual del 6,9% en términos nominales. “Se observa un interesante ritmo de crecimiento de esta operatoria, el cual se mantiene ya por más de tres meses y en especial el último mes muestra un valor interesante. Los créditos para construcción y refacción son los más favorecidos en esta coyuntura dado que algunos inversores vuelcan sus excedentes de pesos a proyectos inmobiliarios que cuentan con apoyo financiero hipotecario.”, detalló Barbero.

 

La línea de créditos prendarios presenta un saldo de $ 124.753 millones, creciendo 64,8% versus la cartera a fines del mismo mes de 2020 de $75.706 millones, superando ampliamente la inflación interanual. La variación con respecto al saldo del mes anterior marcó una suba del 7,8%, acumulando nueve alzas mensuales. En el primer trimestre de 2021, los préstamos prendarios subieron 15,2%. “El interés de los consumidores por vehículos 0km que muestran precios en dólares atractivos y se pueden abonar en pesos, también impulsa al mercado de los usados, todo este movimiento favorece la colocación de prendas sobre los rodados”, continuó Barbero.

 

En relación a los préstamos comerciales, esta línea disminuyó su saldo un 4,6% respecto al saldo que se observó el mes pasado, ubicándola con un stock de cartera de $915.158 millones, en lo que fue la primera baja nominal significativa en más de un año. Respecto del mismo mes del año anterior el alza es de 54,8%, muy por encima de la inflación del período, influenciada por la batería de medidas tomadas por el Gobierno Nacional y las Autoridades Monetarias en el contexto de la pandemia a principios de 2020. “En esta línea se observa un importante crecimiento con relación al año pasado pero un estancamiento en los últimos meses, mostrando una disminución de 0,3% en el primer trimestre del año. La cautela manda entre los empresarios y emprendedores a la hora de decidir nuevos endeudamientos bancarios y se mantienen a la espera de señales que surjan desde las autoridades gubernamentales en forma de líneas de fomento”, concluyó Barbero.

 

En cuanto a los préstamos en dólares, respecto del mes pasado han tenido un aumento del 4,2%, interrumpiendo un año de caídas mensuales consecutivas, aunque presentando una disminución interanual del 41,1%. El stock de préstamos en dólares es de US$ 5.267 millones. El 71,1% del total de la deuda en moneda extranjera sigue siendo la línea de comerciales, los cuáles cayeron 44,1% en el año. En el trimestre, los préstamos en dólares cayeron 0,6%. Tal como anticipáramos el mes anterior, el menor ritmo devaluatorio previsto para nuestra moneda incentivó el endeudamiento en divisas.

 

Las tarjetas de crédito registraron una baja interanual del 20% y una disminución de 3,9% en el primer trimestre, aunque con un comportamiento mensual irregular. En marzo crecieron 4,8% respecto al mes anterior pero estos valores no son significativos en función de la totalidad de operaciones del rubro. Los saldos actuales de las tarjetas en moneda extranjera alcanzan en la actualidad alrededor del 10% de los valores de hace un par de años, esto se explica por las limitaciones a los viajes al exterior y el tipo de cambio diferencial, llamado “dólar solidario”, con el que se deben abonar los consumos.