Finanzas personales|07 de abril de 2021

Lo que te estás perdiendo por guardar los dólares

Todos sabemos que más del 80% de los argentinos guarda dólares de forma física en su casa. Es una muy mala costumbre que venimos heredando de nuestros padres y abuelos.

Por Marta Raimundi

 

Aún en un mundo donde la tecnología avanza y las alternativas son interminables, el argentino siempre elige el dólar como resguardo. La parte divertida de esto es que se  busca la moneda que a nivel mundial, según nosotros, tiene más valor para guardarla abajo del colchón, o quién sabe en qué rincón de nuestra casa. En el mejor de los casos, terminan  resguardados en una caja de seguridad. Entonces, los dólares ahí están en la oscuridad sin hacer nada, solo existiendo, perdiendo valor y de tan viejos que son, cuando alguien sale a vender unos cuantos, ni las casas de cambio los quieren porque ya no se imprimen más ese formato desde 1970. Hay que terminar con esto y dar sentido al esfuerzo que representan esos dólares para nosotros.

 

Desde hace mucho tiempo, las empresas emiten bonos para poder captar capital de inversores y de esta manera ampliar sus fábricas, comprar maquinaría, contratar más empleados. La forma de hacer esto es solicitando al mercado en conjunto un monto estimado en dólares, prometiendo intereses, y al vencimiento de un plazo pactado, pagar el capital total. Esta devolución de intereses está calculada por equipos de analistas dentro de la empresa y fuera de ella, lo cual nos da más seguridad, para confirmar que la empresa puede cumplir con los pagos. En el peor de los casos, si una empresa, al llegar el vencimiento, se ve en apuros, y al pagar todos los intereses (Rentas) se encuentra con que no puede amortizar (pagar todo el capital), solicita a los inversores que extiendan el plazo de deuda para devolver, prometiendo más intereses.

 

Hagamos un ejemplo del mejor y peor escenario que puede plantearse al prestar nuestros dólares a una empresa. Por ejemplo, la empresa IRSA tiene una ON que se llama IRC1O usted licita, es decir, presta a IRSA, antes que salga en el mercado para todos los inversores, 1000 usd, con la idea de, al final de un año, no solo recuperar los 1000 usd, sino también unos dólares extra por prestar ese dinero (Hasta ahora esto mejora la idea de un año de esos dólares abajo del colchón). Ahora,  supongamos que IRSA no puede pagar por X motivo el monto que prometió porque se encuentra que en Argentina hay restricciones y no pueden devolver esos dólares cuando cumpla el año. Lo que ocurrirá es que  la empresa solicitará a los inversores extender el plazo unos años más, prometiendo un poco más de intereses debido a las molestias. Usted puede decidir aceptar la propuesta o negarse saliendo a vender esa posibilidad al mercado. La misma situación que puede ocurrir cuando un amigo suyo le pide dinero prestado, pero a mayor escala. En el  medio, los dólares se usaron, dudó y buscó otras alternativas. Pero algo seguro es que dejaron de juntar polvo en un rincón de su casa, haciendo que generé ingresos y al mismo tiempo formando parte de algo en crecimiento. 

 

Existen muchos Bonos corporativos con diferentes opciones de renta y plazos. Si cambia de parecer se puede vender en el mercado y buscar otra nueva alternativa. Hay fondos que se dedican al armado de carteras con Obligaciones Negociables para evitar que usted esté pensando en cuál elegir. Se puede entrar con pesos, ya que tienen cotización en ambas monedas, y recibir los intereses en dólares. Siempre puede consultar a su asesor financiero para que lo ayude a buscar la mejor opción en su caso. Cualquiera sea su decisión con respecto a este tema, siempre será mejor que congelar literalmente esos dólares en el frezeer de su casa, o en una cuenta, sólo siendo un papel guardado. 

 

A continuación, una imagen de la gran variedad de ONs que se encuentran en el mercado disponible.

 

 

Fuente: https://bullmarketbrokers.com/cotizaciones/obligacionesnegociables#