Cómo afecta la corrupción a la economía

La salida del Ministro de Salud por un acto de corrupción expone las implicaciones económicas de esta enfermedad endémica Argentina. ¿Cuáles son las causas y consecuencias de la corrupción? ¿Cómo se la combate?

Por Nahuel Lozano

Trader de análisis técnico - Experto en el Mercado de Capitales del IAMC

 

El escándalo con las vacunas para personas VIP que se conoció el viernes pasado a través de una declaración pública de Horacio Verbitsky, donde afirmaba que el Ministerio de Salud, a cargo de Ginés González García, vacunaba a gente afín al gobierno a pesar de no tener prioridad en el cronograma oficial, nos deja otra mancha en el prontuario de corrupción nacional y nos plantea la siguiente pregunta: ¿Pueden estos actos de corrupción transformarse en el ancla que hunda aún más el panorama económico de Argentina?

 

Para responder esa pregunta, primero debemos entender qué es la corrupción. Una definición acertada de corrupción sería: El mal uso de la administración pública a favor de grupos privados o privilegiados que se aprovechan de su excesivo poder e influencia política para generar un beneficio de manera ilegal. Es decir, que la corrupción se refiere al comportamiento por parte del sector público y privado a través del cual personas privilegiadas se enriquecen u obtienen beneficios ilegales, haciendo uso de la posición que les fue confiada. En materia de derecho, la corrupción puede incluir los delitos de malversación, nepotismo, cohecho, extorsión, tráfico de influencias y fraude.

 

Existen diversas causas que pueden derivar en actos de corrupción, a continuación se explican los más comunes:

 

  • Trabas al libre comercio: Las restricciones al comercio son una de las causas de cómo las decisiones del sector público generan beneficios desiguales. Un ejemplo es el caso de productos importados con un límite de cantidad, esto provoca que las licencias de importación se conviertan en un factor muy valioso que llevará a los importadores a considerar la oportunidad de sobornar a los funcionarios de aduanas para conseguir dichas licencias.
  • Varios tipos de cambio: La inestabilidad cambiaria y los múltiples tipos de cambio generan rentas diferenciales sobre el mismo bien transable. Estas diferencias de precio en los tipos de cambio inducen a tratar de conseguir el más favorable aunque no sea permitido debido a una restricción, o a tratar de abrir las puertas de los mercados ilegales, como el mercado negro. Los países que tienen sistemas de cambio múltiples se asocian con sistemas bancarios no competitivos en los que un banco con conexiones gubernamentales puede hacer enormes beneficios arbitrando entre los mercados.
  • Controles de precios: El propósito de los controles de precios es reducir los precios de algunas mercancías por debajo del nivel del mercado, en busca de garantizar el acceso de los sectores menos privilegiados a bienes de primera necesidad, pero al mismo tiempo son una fuente de corrupción, ya que se crean incentivos para que las empresas sobornen a las autoridades con el fin de conseguir una parte importante de esas mercancías a bajo precio o que luego las puedan comercializar a precios más altos.
  • Subsidios: La corrupción se hace presente en distintas decisiones políticas que pueden ayudar a desarrollar a determinados sectores asignando subsidios de una manera poco transparente a determinadas empresas cuyos dueños pagan coimas y en general, son amigos o familiares del poder político. También puede ocurrir mediante subsidios personales de ayuda social a ciudadanos que no cumplen con los requisitos establecidos para poder acceder a dichos subsidios pero son privilegiados de igual manera por sus contactos en el gobierno o son víctimas de clientelismo político. Empíricamente, cuanto mayor es la cantidad de subsidios que brinda el estado, mayor es el índice de corrupción.
  • Empleados públicos mal pagos: Los bajos salarios de los funcionarios, policías, maestros, médicos, etc. en relación con los que paga el sector privado, acarrean un riesgo de corrupción y de desinterés por realizar su trabajo correctamente. Cuando los servidores públicos reciben una remuneración muy baja existe una fuerte tentación de aceptar sobornos.

Podemos observar cómo los aspectos negativos de la corrupción generan una serie de conductas e incentivos, que además de ser profundamente inmorales, retrasan y perjudican el crecimiento económico de un país. Cuando las raíces de la corrupción en un país están profundamente arraigadas en su idiosincrasia, como podemos suponer en el caso de Argentina, empresarios e inversores son conscientes de que al comenzar sus actividades, se les puede exigir un soborno que no termina ahí, sino que además habrá que volver a activarlo si las inversiones resultan rentables. En este sentido, los empresarios entienden la corrupción como una especie de impuesto. Las evidencias empíricas confirman que la corrupción reduce la inversión y retrasa el crecimiento económico de manera significativa.

 

Cuando el pago de sobornos resulta más lucrativo que el trabajo productivo honesto, el talento se asigna de manera deficiente. Los incentivos financieros hacen que las personas más capaces y preparadas emprendan actividades subsidiadas en lugar de trabajos productivos. El ejemplo perfecto son los países de América Latina, donde se observa cómo la corrupción puede reducir la eficacia de los subsidios a las actividades mediante una desviación de los fondos.

 

La corrupción en forma de evasión fiscal acaba produciendo una pérdida de ingresos que desestabiliza las cuentas fiscales. Cuando la corrupción genera un descenso de los ingresos o un incremento del gasto público, el resultado final es siempre un panorama presupuestario negativo. La corrupción es una tentación para que los políticos elijan programas de gasto, pensando más en las coimas que puedan recibir, que del bienestar general del pueblo. Se observa cuando los políticos se inclinan por grandes proyectos de inversión pública con escasa transparencia de los costes y beneficios, lo que ofrece una oportunidad lucrativa mediante la corrupción. Un gran ejemplo de esto son las inversiones en obras públicas que nunca se terminan o se paga un sobreprecio por la licitación en relación con el coste.

 

Lo que se debe comprender de la corrupción es que puede actuar como una tasa sobre el ahorro o la inversión cuando es necesario pagar un soborno para llevar a cabo dicha inversión. El resultado es que la corrupción la desincentiva. La escasa inversión genera recesión y malestar económico.

 

En conclusión, la concientización social sobre la inmoralidad de la corrupción es fundamental para combatirla. A lo largo de los años hemos visto cómo líderes políticos con causas judiciales de corrupción, muchos de ellos sentenciados, no solo deciden el destino de un país mediante otras figuras con menor poder político, sino que hasta son reivindicados democráticamente por los mismos ciudadanos que son víctimas de sus actos de corrupción. Otro camino a tener en cuenta es que la apertura económica comercial y la existencia de muchos intercambios con otros países pueden favorecer la calidad institucional y por tanto reducir las oportunidades de corrupción. La apertura económica crea un entorno más dinámico, sofisticado y exigente de instituciones de calidad que respondan a sus necesidades, contrario al ecosistema necesario para poder llevar a cabo actos de corrupción.