Lo que no te dicen sobre Formosa

Tuve la suerte de haber viajado a la provincia del norte en reiteradas oportunidades. Eso, me dio lo posibilidad de poder conocer en persona y a fondo los pormenores de la vida cotidiana de una sociedad que vive aterrorizada.

Por Santiago Adamoli

Abogado. Dirigente de Republicanos Unidos.

 

Prácticamente, en Formosa el sector privado es inexistente y no es una casualidad o una desgracia del destino. Es una política deliberada por parte del unicato de Gildo Insfrán, quien ostenta nada mas y nada menos que veinticinco años dirigiendo la vida, los derechos, los trabajos, los sueños y todo tipo de actividad que ocurra en territorio formoseno.

 

La efectividad de un modelo donde el empleo estatal es la única fuente de subsistencia para los ciudadanos ha sido y es total.  El ¨Gildo¨, como le dicen todos en su feudo, jamás ha estado siquiera cerca de perder una elección. Las peores performances han sido en elecciones legislativas y nunca obtuvo menos del 60 por ciento de los votos. Es decir, de los seis diputados nacionales que representan a la provincia en la cámara baja Insfrán tiene como mínimo cuatro que le responden incondicionalmente. En senadores el panorama es idéntico. Conserva desde hace más de décadas los dos senadores por la mayoría, de los cuales sobresale Jose Mayans, hoy líder del bloque oficialista en el Senado. En cuanto a la legislatura local, de 30 legisladores, 20 responden al gobernador. ¿Dato de color? dos diputados llevan el apellido Insfrán, Carlos Hugo y Yanina.

 

Escándalos

A la hora de revisar las polémicas, son innumerables la cantidad de escándalos que acumula la administración del caudillo. Por mencionar algunas, cabe destacar la participación de ciudadanos paraguayos en las elecciones formosenas, entrega de subsidios de la ANSES, como así también la retención de los documentos de los ciudadanos argentinos que pertenecen a la comunidad Qom a quienes se los persigue sistemáticamente. En ese sentido, la violación a los derechos humanos básicos por parte del estado local hacia los pueblos originarios es moneda corriente. Abuso de autoridad por parte de la policía provincial, desalojos forzosos, quita de tierras, negación de los suministros básicos de subsistencia y persecuciones son un par de ejemplos de como la administración local trata a sus ciudadanos.

 

COVID

En cuanto al manejo de la pandemia hemos podido ver como, durante meses, Formosa, sospechosamete, no registraba un solo caso. Reitero, ni uno. Esto le valió al gobernador la felicitación presidencial y hasta se hablo del “modelo” Formosa. Luego, cuando el sol no se pudo tapar mas con las manos, el “modelo” paso a ser un esquema de improvisación en donde reinó el autoritarismo en su máxima expresión. ¿En que consistió? El estado formoseño reclutó a ciudadanos que tuvieron contactos estrechos con personas que contrajeron el COVID y la “solución” fue reclutarlos forzosamente en centros que lejos de estar en condiciones lógicas de asistencia (sin dejar pasar por alto que en la democracia resulta inaceptable secuestrar forzadamente). Las imágenes que se observaron son símiles a cualquier cárcel de nuestro país, las cuales son el fiel reflejo del no respeto y violación a los derechos humanos.

 

Mientras esto ocurre, se divulgaron videos del sobrino del gobernador siendo anfitrión de una ampulosa “pool party” donde el barbijo, la distancia social y el cuidado brillaron por su ausencia y por supuesto, no hubo reacción alguna por parte del estado local.

 

Dos Formosas, una rica, con camionetas 4 x 4 que a duras penas se ven en Buenos Aires, con una concentración inédita de poder y la otra, la enorme mayoría de la población, sumida en la pobreza extrema, aterrorizada y sin ningún tipo de garantía constitucional.

 

Cabe finalmente preguntar, frente a esta calamitosa realidad, si estamos frente a un estado de derecho, o bien es la consagración de una dictadura disfrazada de democracia.